18 de abril de 2013

Quiero hacer callar a mi corazón.


No deja de repetir que por qué te dejé marchar.

Intento no esucharle, pero es imposible.

Intento evitar que una a una las lágrimas empañen estos ojos ya cansados de todo.

Busco un motivo para levantarme a cada amanecer, pero me cuesta.

Me miro al espejo y me pregunto dónde quedó esa chica que estaba dispuesta a dar todo por ti.

"Todo"...demasiado abarcaba esa palabra.

Tanto tenía que arriesgar, que dudo de si era lo correcto.

Una vez, tú ya pensaste esto; ahora lo pienso yo.

Supongo que es cuestión de tiempo, o eso dicen las malas lenguas.

Espero que sea cierto, porque a largo plazo esta, fue la mejor decisión.

1 comentario:

Aino A. dijo...

Las decisones no tienen por qué ser ni buenas ni malas, simplemente, eso son, decisiones. Y para bien o para mal las elegímos hace rato y ya no hay vuelta atrás.
UN SALUDO!" (: