9 de febrero de 2010

Teniendo en cuenta que este año es el centenario de Miguel Hernández voy a publicar una de sus poesías que más me gustan:

No salieron jamás del vergel del abrazo.
Y ante el rojo rosal de los besos rodaron.
Huracanes quisieron con rencor separarlos.

Y las hachas tajantes y los rígidos rayos.
Aumentaron la tierra de las pálidas manos.

Precipicios midieron,
por el viento impulsados
entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios,

cada vez más profundos
en sus cuerpos, sus brazos.
Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembres y marzos,
aventados se vieron
como polvo liviano:
aventados se vieron,
pero siempre abrazados.

4 comentarios:

kou shun'u dijo...

¡Anda! Es una de las que barajo para la antologia poética que tengo que hacer este año

Carlota Bloom dijo...

Precioso: a mí también me gusta mucho (¡ A la cama, que te espera Kafka a las 8:30 ;)!

Betty dijo...

una antologia poetica? y eso?

kou shun'u dijo...

trabajo que el carismítico Jesús nos ha mandado a los de 2º